El pasado 18 de marzo, la UPF Barcelona School of Management presentó un informe con un dato que invita a la reflexión: solo el 17% de las empresas familiares en España están altamente profesionalizadas.
El estudio se centra en la gobernanza, los consejos y los protocolos. Es un avance necesario, pero me genera una duda estratégica:
¿De qué sirve profesionalizar la cúpula si el día a día de la gestión de personas sigue siendo la asignatura pendiente?
Como bien apunta Satya Nadella, en la era de la IA y el dato, la ventaja competitiva no está solo en la estrategia, sino en la precisión operativa.
Profesionalizar no es poner un protocolo de alto nivel en un cajón. Hay que llevar la profesionalización a las decisiones cotidianas sobre personas.
Profesionalizar también significa evitar que:
📍 Los roles sean difusos y todos acaben haciendo de todo.
📍 Los salarios se decidan por etiquetas de hace una década o por afinidad. 📍 La equidad brille por su ausencia porque la revisión salarial «siempre se ha hecho así».
Profesionalizar NO es deshumanizar el legado familiar; es protegerlo.
De poco sirve un protocolo sucesorio impecable si tu talento clave se marcha porque siente que la meritocracia es un mito en tu organización.
En Talent Paradise somos el puente para profesionalizar el legado familiar: aportamos la estructura necesaria para que el olfato de los fundadores encuentre su mejor aliado en el rigor de los datos.
Hace poco escribí sobre esto: «Menos intuición y más datos: profesionalizar la gestión de personas en la empresa mediana».
Abro DEBATE para los que vivís el día a día:
¿Sentís que la profesionalización se queda en aclarar los roles y salarios directivos pero no baja al resto? ¿Es el miedo al conflicto lo que nos frena a usar datos objetivos para decidir?
👇 Os leo en comentarios.